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20 años

NO ES NADA
El Museo del Cine  festeja los 20 años de proyecciones en el Auditorio del Colegio de Abogados. Con motivo de esta celebración entrevistamos a algunos de los espectadores.

Al comienzo el Ciclo auspiciado por el Museo del Cine en el Colegio de Abogados inició con funciones esporádicas en 1997. Con el tiempo las proyecciones adquirieron regularidad y la impronta de sus anfitriones, a quienes los asistentes recuerdan y nombran con cariño, como es el caso del periodista Paraná Sendrós. Ahora agradecen la presentación de Pablo De Vita y sus realizadores invitados.

Pero en esta nota las estrellas son ellos, los que suelen permanecer anónimos del otro lado de la pantalla, iluminados de imágenes.

Cerca ya de la hora de la función, en el primer piso de Avenida Corrientes 1441, comienzan a llenar el espacio de espera. A veces son más, a veces el frío y la lluvia los amedrenta, pero no hay función que no cuente con ellos. Son amantes del cine y, cuando se los escucha, se entiende que aman el arte en sus más variadas expresiones. Y cuando nos acercamos más, vemos que tal vez les quepa el adjetivo de amantes sin más. Y es que, además de disfrutar todos los viernes a las 20 horas de preestrenos, de películas argentinas y de todo el mundo -que tal vez no ven en otro lugar-, nuestros espectadores son habitués porque esperan encontrar a quienes suman su acervo, un caudal de conocimientos que les da otra posibilidad de apreciar las obras. Tanto el coordinador de los ciclos, Pablo De Vita, como los realizadores invitados, ofrecen al comienzo una presentación reflexiva y, al finalizar la proyección, la mejor disposición a responder preguntas y abrirse al debate. Nuestros espectadores son ávidos de estas instancias, el encuentro con el film y con las personas que brindan un espacio de intercambio y apropiación activa de la obra.

¿Tu nombre es?…

María Juana Davidovich.

¿Cómo llegaste a este ciclo?

Por otras personas que conocí en otros espacios de cine, me recomendaron este lugar que es muy lindo, las películas de los ciclos de aquí son muy elegidas. ¡Son estrenos en su mayoría! Realmente una maravilla, las cosas que vimos, que no pueden verse en otros lugares. Desde hace mucho que me cruzo con personas que también gustan mucho del cine pero que también van al Colón, vemos Ópera a veces. Pero también me los encuentro en ArteBA, por ejemplo. Los presentadores también son personas que me encuentro en otros lugares o ciclos y que son personas que saben mucho de cine, se nota.

¿Cuál es la película que más te impactó?

Todas, veo mucho cine. Recién vengo de la sala Lugones, por ejemplo, donde pasaron una de Pino Solanas. Por suerte ahora tenemos cine restaurado argentino. Voy a todos los sitios donde pueda ver.

¿En qué se diferencia este espacio?

Hay muchos preestrenos argentinos. Aparte te enseñan y te dan la oportunidad de hablar con los directores. En otros lugares no tenés esa oportunidad de ver a los directores o realizadores, que te cuentan cómo filmaron. Eso es impresionante, porque aunque sabés que hay mucho trabajo detrás, de este modo te enterás de sentimientos, condiciones, cosas que pasaron durante la realización que si no nunca podrías saber. Por ejemplo, cuando dieron Pinamar acá, el director contó que el departamento era el de los padres y otras cosas que me encantó conocer.

Toda la vida te gustó el cine

Sí. Yo vivía en Defensa y Modesto Giuffra, en Defensa al 800, donde está ahora la Escuela de Cine. Y Antin fue comprando todo. Toda mi cuadra, que cuando yo era chica se llamaba la cortada Golfarini, cambió mucho. Tenía a media cuadra el Cine Cecil, y estaba también el cine de Clemente Lococo, o sea que nosotros teníamos en un barrio los dos cines sin necesidad de “ir al centro”. Para entrar a ver Al este del paraíso recuerdo que fue toda una espera memorable. Y como todos te conocían te cuidaban mucho, por ejemplo cuando quise ir a ver Nido de ratas y me dijeron “vos no podés, andá a tu casa”, entonces yo les dije “pero mis padres me dejan”, entonces me dijeron “no, no, vos andá para tu casa porque es inconveniente para menores de 14 y vos tenés 12”. No lo puedo creer hoy. Esa cortada de mi infancia es la más maravillosa de Buenos Aires. Lamentablemente no tenemos más el cine Cecil, lo digo así aunque ya no viva ahí. Porque uno es de donde vivió de chico. Ese cine fue de lo más hermoso que sucedió en mi vida.

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¿Cómo se llama?

Arguindegui, Luis Norberto.

¿Cómo llegaste a este Ciclo del Museo del Cine?

Yo soy abogado, matriculado acá en el Colegio de Abogados. Anteriormente había espectáculos de tango y de teatro, y siempre venía. Hasta que ví que había también cine y entonces aprovechamos y venimos con mi mujer.

¿Qué película te impactó más?

Me gustó mucho una serie de películas que se dieron durante un Ciclo de cine alemán. Recuerdo una en que había un conejo, en una serie de filmaciones hechas en Alemania oriental*. ¡Recuerdo otras pero no los nombres, aunque me interesaron muchísimo! Pero las que me interesan tienen que ver con el cine histórico-político, porque por ejemplo esas que te nombré tienen que ver con toda una transformación a raíz de la caída del Muro de Berlín. También me gustó mucho ver la versión completa de la película de Fritz Lang, que teníamos nosotros y no los alemanes… ¿Cómo se llama?

Metrópolis

Metrópolis, ahí está el nombre. Y también me gustó muchísimo ver películas argentinas, con ellas tenemos la posibilidad de conocer y escuchar a los directores. ¡Y de charlar con ellos! Cómo se va construyendo el guión…, la compaginación, cómo hicieron para filmarla. Todo eso me resulta muy importante. No es lo mismo ver la película e irse que hablar con la gente que lo hizo.

Te encariñaste con el ciclo

Sí, me hice muy amigo de Pablo y de Paraná, porque siempre a la salida seguimos charlando. Y ellos son muy buenos en las explicaciones que dan. Se ve que conocen muchísimo de cine, siempre agregan datos que son muy interesantes.

*     Conejo a la berlinesa, documental dirigido por Bartosz Konopka.

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Entonces ¿vos sos Mimí? ¿y tu nombre completo cuál es?

Noemí Rodríguez, pero no me gusta mi nombre. Prefiero que me digas Mimí.

Mimí ¿por qué te gusta venir a este ciclo?

Bueno porque siempre son estrenos argentinos lo que busco especialmente acá. Te voy a decir que yo soy muy cinéfila, todo me gusta. Es como una costumbre de venir acá los viernes.

¿Y en qué lo distinguís de otros lugares donde ves cine?

Me gusta éste porque son nuevas las películas. Aunque cuando pasan alguna que ya ví, como esa con Jeanne Moreau*, la vuelvo a ver, sí. Es como te digo, ya me hice la costumbre de venir.

¿Hay alguna película que te haya impactado especialmente?

La luz incidente. Me gustó mucho. Pero no sé explicarte porqué. Pero también te digo que no soy de dejar de ver alguna porque me digan que es mala o lo que sea, yo la veo igual. Y les digo a mis amigas que vengan a ver también.

*     Jules y Jim, película dirigida por François Truffaut.

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¿Cómo te llamás?

Angel Bono

¿Por qué te gusta venir a ver cine acá?

Porque dan preestrenos, que a veces se estrenan y a veces, no. Traen películas extranjeras y también nacionales. Aparte esto es gratuito. Y estamos más enterados de cine que si fuéramos al circuito comercial, digamos. Pero aparte vienen los directores, los productores… Están los críticos especializados que presentan las películas, y además se hacen charlas después con los realizadores. Que eso es lo lindo, no sólo ver la película sino estar en la charla después, con los que la hicieron. Por ejemplo, uno dice que le parece que en tal película hay como un bache. Y el realizador te cuenta que llevo como cuatro o cinco años y que la producción contaba con un aporte de España que después no llegó por la crisis, y entonces te cuentan que se hizo la película igual, tratando de hacerla entendible a pesar de todas esas cuestiones. Pero no era el proyecto original. Entonces te enterás de muchas cosas. No es fácil hacer una película. Lleva años y dinero. Muchas veces todo puede naufragar por muchas causas, un actor que no vuelve u otras cosas. Entonces cuando viene el director, el productor, las actrices… ¡Nos enteramos de mucho!

¿Te hiciste amigos en éstos ciclos?

Sí, acá los que vienen son muy cinéfilos. Y por supuesto que vamos hablando entre nosotros. Yo tengo mala memoria, pero acá hay otros que tienen muy buena memoria y te ayudan a recordar. Por ejemplo, te gusta mucho una película y al salir te cuentan que el director es el mismo que hizo tal otra, y así.

 

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¿Tu nombre es?

Ramón Beltrán Costa

Ramón, ¿cómo llegaste a este ciclo?

Bueno, tengo hijos abogados y de algún modo estoy vinculado al Colegio de Abogados. Vi una vez el cartel y entonces se me ocurrió ver qué pasa.

¿Hace cuánto?

Y… ya hace unos años. Creo que cuatro o cinco años.

¿Y cuál fue la película que más te impactó?

Una película sobre un encuentro entre judíos y palestinos, un momento en que dos grupos de ambas culturas acuerdan una tregua, un tiempo de paz*. Se dio este año y me llegó mucho. Otra que me gustó mucho es Te esperaré.

¿Qué te hizo habitué de este ciclo?

La manera en que está conducido. Paraná y Pablo han creado un ambiente muy agradable que proviene del Museo del Cine. Aunque falta mucho para que el Museo esté como debe estar, con el esfuerzo de su gente ofrecen una propuesta atractiva para nosotros. No todas las películas son iguales, algunas interesan más, otras menos, otras hasta nos parecen malas, sin embargo el encuentro nos vale la pena. Mire, incluso para mi profesión es relevante esto de ver películas.

Los films actúan como disparadores para tu reflexión profesional…

Yo soy psicólogo, me interesan mucho las relaciones entre las personas y sus comportamientos. Durante una capacitación multidisciplinaria, nos reunimos psicoanalistas, psiquiatras, neurocientíficos y también antropólogos. Y ahí notamos claramente que no se dan de la misma manera las patologías según los países y las regiones. Se dan diferentes formas de vida y condiciones de salud. Entonces los tratamientos no pueden ser iguales. Hasta ese momento no tenía en cuenta el conocimiento de los antropólogos y para pensar estas cuestiones me ayudó el cine.

¿Te hiciste amigos acá?

Vengo siempre con mi señora, Enda. A veces traemos amigos de los dos para ver juntos las películas.

*    Camino a La Paz, película argentina, opera prima de Francisco Varone.

 

Fotos: Mariana Sapriza