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El Museo en Asterisco

El Museo del Cine continúa su trabajo de difusión del cine argentino y mundial en conjunto con festivales nacionales, y se suma a la programación de la próxima edición de Asterisco – Festival de cine LGBTIQ, con dos largometrajes y un programa de publicidades.

GRILLA / CATÁLOGO DEL FESTIVAL PARA DESCARGA

Viernes 2 a las 24 – ENERC – Proyección de Afrodita de Pierre Marchal (Luis Moglia Barth).
Entrada gratuita.

En 1928 tuvo lugar en Buenos Aires el estreno de un largometraje excepcional, que resultó objeto de una persecución igualmente excepcional. Alrededor del 15 de octubre de ese año, una abundante publicidad desplegada mayormente en afiches callejeros anunciaba para el viernes 19 el lanzamiento de una adaptación de Aphrodite de Pierre Louys, “la obra más sensual de la literatura francesa”. Los afiches aseguraban que “revive con lujo inusitado la antigua Grecia con todos sus vicios y refinamientos sexuales”, que había sido dirigida “magistralmente” por Pierre Marchal y que “ha despertado la admiración de todo el mundo por la belleza de sus desnudos artísticos”. Pierre Marchal fue el seudónimo elegido por Luis Moglia Barth (1903-1984) (…) Con los años, la historia de Afrodita se desdibujó pero nunca cayó por completo en el olvido. Los viejos técnicos del cine argentino recuerdan imprecisamente que sobre Moglia “corrían algunos rumores, se decía que había hecho cosas raras”. Moglia no lo veía así: “No hice ese film con fines de lucro”, dijo en una entrevista. Lo que hoy puede verse de Afrodita parece darle la razón, porque su empeño por mantenerse fiel a la obra de Louys, la falta de moralina y la evidente intención poética de ciertas escenas son rasgos que no se corresponden con los tópicos del cine que se hace sólo para explotar el atractivo comercial elemental de un tema tabú. No es difícil imaginar a un hombre joven, formado en los prejuicios e hipocresías de una sociedad represiva, conmovido sinceramente ante una obra escrita desde la más absoluta y subversiva libertad. Fernando Martín Peña

El domingo 5 a las 21 – Casa Brandon – Proyección de Naná (1914) de Camilo de Risio
Musicalizada en vivo por Cinema Live.
Entrada $80.

Una nueva adaptación, o mejor dicho una nueva vieja adaptación, ya que esta versión de la novela de Emile Zola fue realizada en 1919, siete años antes que la que llevó a cabo Jean Renoir. En el rol protagónico Tilde Kassay, una de las divas italianas más importantes del período mudo, le da vida al personaje de la humilde vendedora de flores que a fuerza de ambición y sexualidad se hace un lugar en la alta sociedad.

A sus pies caen rendidos todos los hombres y algunas mujeres: “Qué cargantes son los hombres. Cuánto me aburren…” enuncia mientras acaricia a su gato. La película fue filmada en 1917, cuando todavía no había concluido la Primera Guerra Mundial y la censura y el clima de la época hicieron que se conociera recién en 1919 y con el título alternativo de Una donna funesta (Una mujer fatal) para evitar relacionarla a la escabrosa novela. Aun así el éxito fue nulo y el film desapareció de los libros y de los archivos. La película se creía perdida hasta que una reducción incompleta en 16mm se encontró en el Museo del Cine de la Ciudad Pablo Ducrós Hicken. Luego de un trabajo de restauración esa versión fue estrenada en el Festival de Cine Mudo de Pordenone en 2016. La primera presentación en Argentina se lleva a cabo en el marco del Festival Asterisco, con el acompañamiento musical de Cinema Live. Leandro Listorti

Cinema Live Es un proyecto dedicado a musicalizar películas mudas en vivo, de Tomás Ramos en guitarra y FX y Tato Germano en sintetizadores, aunque muchas veces se suman invitadxs según el tipo de película proyectada y el efecto sonoro que se quiera lograr. La música es improvisada y sigue el arco dramático de lo que sucede en pantalla, generando un diálogo constante entre los músicos, el público y el film.

Sábado 4 a las 21. – Casa Brandon – Proyección de Cine Publicitario Argentino
Curado por Raúl Manrupe
Entrada gratuita

“Es fácil ironizar sobre los vinos, los champúes y las vajillas que en el cine y la televisión proponen idéntico énfasis glamourizado al espectador, pero la evidencia es la evidencia y nadie, en una sala cinematográfica, abandona su butaca cuando comienza la tanda publicitaria y casi nadie se mueve de su asiento frente al televisor, cuando el hosco bandido fija su mirada sobre los huéspedes del mesón –un claroscuro perfecto a la manera de Caravaggio– antes de a aflojar su adustez gracias al trago salvador.

Más que a la calidad de sus guiones, la seducción del cine publicitario se debe a la sensacional pericia de sus realizadores: cámaras de etérea ingravidez recogen en giros de 180 grados el desplazamiento de una modelo en un laberinto de naipes gigantescos o ralentan coreográficamente las nubes de heno que un grupo adolescente lanza al cielo en homenaje a una marca de jeans.” Enrique Raab, La Opinión, martes 17 de diciembre de 1974.

La mirada Raab. Coherente con su mirada lúcida y provocadora, Enrique Raab supo hacer notar los avances del cine publicitario argentino de la primera mitad de los años 70. Una verdadera industria, que superados los primeros momentos había adquirido un alto grado de calidad tanto en lenguaje como en profesionalismo, obteniendo premios internacionales y una recordación en el público que en muchos casos alcanzaría varias décadas. Esta selección del acervo del Museo del Cine incluye spots de algunos de los directores destacados por Raab desde las páginas de La Opinión, como Juan Jose Jusid, Carlos Martin y Tito Vallacco, a quien Enrique llegó a comparar con Ingmar Bergman, y de quien se revisan por primera vez algunos de sus trabajos destacados. Raúl Manrupe