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Muñequita porteña

Por Andrés Levinson

A fines de los años veinte se difunde el cine sonoro en todo el mundo. En Argentina, Alfredo Murúa, joven inventor, funda con Genaro Sciavarra en 1929 la Sociedad Impresora de Discos Electrofónicos (S.I.D.E.). Murúa sería el técnico encargado de sonorizar los films argentinos de aquellos años. Luego de realizar varios cortos de prueba (Variedades Sonoras Ariel-Fonografía de S.I.D.E., 1929) con un sistema de discos propios, en 1931 trabaja con José Ferreyra en Muñequita Porteña, quizás el primer largometraje enteramente hablado, esta vez con discos Vitaphone.

Jorge Miguel Couselo señaló hace tiempo por qué Ferreyra fue un cineasta excepcional, capaz de lograr films geniales a partir de guiones apenas trabajados y sin mucho desarrollo. En este caso la historia fue contada mil veces en el cine y en el tango: la muchacha humilde y trabajadora (María Turgenova) se deslumbra con un joven rico que la maltrata (Arturo Forte) mientras que su novio del barrio (Floren Delbene) intenta rescatarla. Pero está claro que a Ferreyra le interesaba menos el texto que la imagen. La ubicación de la cámara es precisa y puntillosa, logrando ángulos y planos originales, aprovechando siempre la profundidad de campo que permitía el tipo de película de nitrato y la filmación en exteriores, mientras que el montaje por momentos se acerca a la experimentación vanguardista de los años veinte.

Resulta excepcional esta combinación de un cine formalmente tan moderno para historias de ambiente humilde y arrabalero. Ese registro prácticamente documental pero notablemente expresivo del espacio -El centro, Barracas, La boca- junto a la descripción del mundo del trabajo sea posiblemente su mayor legado.

Algo más corresponde señalar sobre este film y es la presencia de Mario Soffici en el rol de Don Antonio. Soffici se convertiría en pocos años en uno de los más importantes directores del cine argentino, muchos de sus films se acercaron a los problemas del mundo obrero de un modo realista y riguroso, cada vez que pudo reconoció en Ferreyra a su maestro.

La versión para BAFICI 2017

 

Hoy vemos una versión distinta a la de su estreno ya que en estos más de ochenta años se fueron perdiendo muchos materiales, entre ellos el sonido. Como señalamos el film se sonorizó con discos fonográficos, hoy perdidos, tampoco existen grabaciones de esos discos. Por lo tanto estamos frente a la gran paradoja de tener el primer film argentino hablado pero mudo, lo cual es un problema importante porque, entre otras cosas, las largas escenas de diálogo pensadas justamente para dar cuenta a los espectadores de la época del extraordinario invento del cine sonoro pierden todo su sentido y lo mismo ocurre con la música que Ferreyra pensó para su film, donde el tango ocupaba un lugar central pero también el jazz que comenzaba a escucharse en Buenos Aires . Por eso para esta proyección decidimos convocar a Santiago Loza y Ariel Gurevich para que escriban los diálogos a partir de las imágenes y a Rosario Bléfari, Javier Drolas, Vanesa Maja y Pato Aramburu para realizar esta especie de doblaje en vivo, aún cuando no es enteramente un doblaje sino una versión original y a Fernando Kabusacki y Matías Mango para la musicalización. La experiencia es novedosa y tiene sus riesgos. Por un lado se trata del rescate parcial de un film argentino hasta hoy imposible de ver, pero por el otro se trata de una película distinta, con otra música, diálogos y nuevas voces para esos actores que provienen de ese país extranjero que siempre es el pasado.

En cuanto a la imagen, el Museo del Cine de Buenos Aires conserva un negativo en soporte nitrato incompleto, son cinco actos de ocho que tenía el film originalmente. Cuatro de estos actos fueron digitalizados durante 2016 gracias a la colaboración de Javier Trímboli y su equipo a cargo entonces del Archivo de la Radio y Televisión Pública.

El acto restante fue digitalizado gracias a Thilo Gottschling, representante de ArriScan, Elena Tammaccaro y Cristiano Valorosi del laboratorio L’Immagine Ritrovata de Bologna y Fernando Madedo delegado organizador de CINAIN (Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional) durante la Escuela de Preservación y Restauración Fílmica realizada en Buenos Aires en

Marzo de 2017.

Además la versión que aquí presentamos contiene el primer acto -también perdido en su soporte original- que proviene de un viejo VHS grabado en algún momento de los años ochenta. Por último se agregaron dos fotografías conservadas por el Museo del Cine y un texto explicativo para suplir algunas de las escenas faltantes más significativas.

 

FICHA TÉCNICA

Año: 1931
Estreno: 7 de Agosto 1931, cine Renacimiento.
Duración original: 73 min. Duración actual: 48 min.
Director: José Ferreyra
Guión: José Ferreyra
Producción: Patagonia Film y Adolfo Z Wilson.
Fonografía: S.I.D.E. Alfredo Murúa
Fotografía: Gumer Barreiro y Tadeo Lempard.
Escenografía: Antonio Magnano
Adaptación musical: Hans Bredt

Intérpretes:
María Turgenova (María Esther)
Floren Delbene (Alberto)
Lina Montiel (Adela)
Mario Soffici (Don Antonio)
Arturo Forte (Héctor Laborde)
Antonio Ber Ciani (Rodolfo)
Serafin Paoli (Don Nicola)

 

GALERÍA DE FOTOS

1 comentario

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  1. […] sonorizado debía ser exhibido sin sus discos originales, que están perdidos, por lo cual decidimos proyectarlo en una versión restaurada con música y diálogos nuevos, además de interpretados en vivo en la […]

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