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Prisioneros de la tierra, la nueva restauración del Museo

El domingo 24 de Junio a las 11:00hs, en el Cinema Lumière de Bolonia y en el marco del festival Il Cinema Ritrovato, se reestrena el clásico film de Mario Soffici “Prisioneros de la tierra” (1939), en versión restaurada y completa, como hace años no se veía. El Museo del Cine de Buenos Aires logró una restauración digital sorprendente de este verdadero clásico de nuestro cine, a partir de una copia en 35 milímetros hallada en la Cinemateca Francesa y otra en el Archivo Fílmico Nacional de República Checa, y gracias al apoyo de The Film Foundation de Martin Scorsese y al laboratorio L´Immagine Ritrovata de Bolonia, Esta película existía en Argentina sólo en copias 16mm, ya que el negativo y copias 35mm se fueron perdiendo a lo largo del siglo XX, Pero el hallazgo de ambas copias (más la que el Museo conserva, en 16 mm) permitió realizar la restauración digital en L´Immagine Ritrovata, considerado como el mejor de los laboratorios para este tipo de trabajos. El proyecto fue financiado por la fundación de Martin Scorsese, dedicada al rescate del cine clásico en todo el mundo.. Para Paula Félix-Didier, directora del Museo del Cine porteño, significa: “La posibilidad de volver a ver uno de los films fundamentales de la historia del cine argentino como hacía décadas no podía verse, y volver a contar con un rescate patrimonial de profunda importancia para comprender la historia del cine argentino y su evolución”.

Comparación de los cuadros del título entre la copia francesa y la rusa.

En 1939 se estrenaron, La diligencia (Ford), Lo que el viento se llevó (Fleming), La regla del Juego (Renoir) y Ninotchka (Lubitsch) entre otros muchos films notables, se ha repetido que fue un año extraordinario para el cine, quizás el mejor para Hollywood. Para Argentina también fue un gran año, Así es la vida (Francisco Mugica) y Puerta cerrada (Luis Salsavsky) mostraron madurez en el género, eficaz desarrollo técnico y un lenguaje propio. Pero fue Prisioneros de la tierra de Mario Soffici, la que realmente sorprendió a la crítica local y al público. Pocos imaginaban que el cine argentino podía producir un film de semejante despliegue espacial y de tan poderosas convicciones políticas y sociales. Por primera vez la industria del cine local dejaba de lado el entretenimiento popular para asumir los riesgos de una película que denunciaba la explotación de los trabajadores y cuyo final era oscuro y simple a la vez.

A decir verdad todo resulta bastante original, desde la empresa productora, Pampa Film, que bajo la conducción de Olegario Ferrando, un exitoso empresario, se propuso hacer un cine de gran calidad estética y temática estrictamente nacional, hasta la decisión de adaptar a un escritor como Horacio Quiroga, extraño para el cine, cuyos relatos ubicados en el nordeste selvático describen la difícil vida de los campesinos, los esclavos, las mujeres indígenas, y brindan poca o ninguna esperanza para sus protagonistas.

Marca de referencia en la copia francesa para el cambio de rollo.

Mario Soffici, quien se había formado con José Ferreyra, un formidable retratista de la clase obrera en el cine de los años veinte, señaló la importancia de contar esta historia en locaciones reales y en no dar ningún tipo de concesión al espectador. De este modo ya desde el comienzo el film establece sus reglas;  el protagonista (Ángel Magaña) besa en primerísimo primer plano a una prostituta y sale del burdel rumbo al trabajo. Algo imposible bajo el código Hays vigente en los Estados Unidos e impensado en el cine español, italiano o alemán conducidos por férreas dictaduras. Luego, la pareja protagónica que no está casada ni planea hacerlo, pasa la noche juntos sin mayores preámbulos ni explicaciones. El héroe/antiheroe  muere de un sencillo pistoletazo. Antes, lleva adelante la más violenta de las escenas sin importar mostrarlo vengativo e inhumano, como señala Jorge Luís Borges: “En escenas análogas de otros films, el ejercicio de la brutalidad queda a cargo de los personajes brutales; en Prisioneros de la tierra, está a cargo del héroe y es casi intolerable de eficaz”.

Por último el film incorpora, herencia de la literatura naturalista del siglo XIX y de Quiroga, al paisaje como un personaje de presencia ubicua y asfixiante, nadie, ni guaraníes ni extranjeros pueden escapar a su temible influjo. Pablo Tabernero, director de fotografía, es el responsable de la fuerza casi física que desprende la selva y todo su entorno.

Los diálogos, retóricos y muchas veces innecesarios, obra de Petit de Murat y Darío Quiroga, no afectan sin embargo el conjunto. De esta manera Prisioneros de la tierra pasó a la historia como el mayor film argentino de su tiempo, que denuncia con rigor y valentía la explotación del mensú en las tierras misioneras.

Prisioneros de la tierra

Director: Mario Soffici

Año: 1939

Productor: Pampa Film

Director de Fotografía: Pablo Tabernero

Música:Lucio Demare

Montaje: Gerardo Rinaldi y José de Nico

Escenografía: Ralph Pappier

Reparto: Ángel Magaña, Francisco Petrone, Elisa Galvé, Raúl de Lange, Roberto Fugazot.

Restauración digital:

Coordinación del proyecto: Museo del Cine de Buenos Aires (Paula Félix-Didier y Andrés Levinson).

Restauración Digital: L´Immagine Ritrovata, Bologna (Elena Tammaccaro, Cecilia Cenciareli).

Gracias al apoyo de The Film Foundation de Martín Scorsese.

Textos por Andrés Levinson.

jotafrisco
jotafrisco@gmail.com