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El paisaje de La Boca en el cine

Maruja Pibernat en «Riachuelo» (Luis José Moglia Barth, 1934).

Celebrando el Día del Barrio de La Boca compartimos una edición de material fílmico realizada por Andrés Levinson y Leandro Listorti (archivistas e investigadores de nuestra Cineteca), que compila en 25 minutos las escenas de películas -nacionales y extranjeras- y noticieros estatales que retratan el paisaje boquense, su identidad y sus historias. Esta compilación fue estrenada en la exhibición Entre Nos. Crónicas de La Boca, realizada en la Fundación Proa entre diciembre de 2016 y marzo de este año. El siguiente texto de Andrés Levinson es la introducción al aporte del Museo a la exhibición, integrado además por afiches y fotos fijas de películas relacionadas o situadas en el barrio.

El primer film con sonido óptico realizado en nuestro país fue ¡Tango!, en 1933, protagonizado por Libertad Lamarque, Tita Merello, Luís Sandrini y Pepe Arias, los cuatro habrían de convertirse en grandes estrellas del cine argentino. Parte de la acción de este film transcurre en La Boca, a orillas del Riachuelo.

Antes y después el barrio fue escenario de una larga lista de películas que encontraron en las calles, los barcos y el puente, un ambiente orillero, pintoresco, humilde y futbolero. De este modo, el cine contribuyó a construir la mitología boquense. La inmigración italiana, las casas de chapa de colores, los marineros, el mundo de trabajadores por un lado y delincuentes por otro se dieron cita en el barrio a través de las películas.

Así, conformaron un modo de pensar y describir La Boca, reafirmado en el tango, la literatura y la pintura que permanece casi intacto hasta hoy. La solidez de esta recurrencia  se confirma en los films documentales y noticieros cinematográficos que construyen de un modo realista un mundo similar. No obstante conviene preguntarse cuánto de todo esto conforma la identidad de La Boca para sus vecinos, aquello que se proyecta hacia adentro del barrio parece querer distanciarse de los tópicos del cine.

Esta distancia entre cine y realidad no es nueva, de hecho tiene mas de un siglo: es célebre el espanto de Máximo Gorki al entrar por primera vez a una sala cinematográfica y comprobar que la realidad que le habían prometido estaba habitada por fantasmas.

 

agurtzane urrutia
agur.urrutia@gmail.com