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El sueño de los despiertos

Entrevista al investigador Radek Sánchez Patzy sobre la recuperación de Los pueblos dormidos (1947, Leo Fleider). Por Pamela Vázquez. Colaboración: Carolina Cappa.

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas celebramos el trabajo conjunto del Museo del Cine y el Instituto Interdisciplinario Tilcara (FFyL-UBA). Gracias a esta labor, un material de archivo que se encontraba disperso en más de un soporte es ahora una obra de acceso libre. Esta película filmada en Jujuy entre 1946 y 1947 -y devuelta hoy a toda la comunidad- ofrece otra oportunidad de apreciar y reflexionar sobre el ejercicio activo de nuestra diversidad en el pasado, en el presente y hacia el futuro.

Detalles técnicos de Los pueblos dormidos

A partir de la investigación de Radek Sánchez, los archivistas del Museo del Cine dieron con los elementos de la película que forman parte del acervo del Museo dentro de la Serie Cinepa. La producción de Los pueblos dormidos data de fines de la década de 1940 y por eso la película fue registrada en soporte nitrato, el primero de la cinematografía, conocido por su alta inflamabilidad y fragilidad. El Museo conserva los negativos de imagen en soporte nitrato, una copia de la versión en inglés (titulada Sleeping Villages), una copia de metraje reducido y otra en formato 16 mm, la única completa. El proceso de recuperación estuvo a cargo de Carolina Cappa e implicó la restauración física de los materiales, la reconstrucción del metraje original a partir de los mejores elementos disponibles de imagen y sonido, y la digitalización realizada gracias a la colaboración de la Televisión Pública, durante la gestión de Javier Trímboli.

Como todos nuestros bienes simbólicos, la importancia de este trabajo (tanto del film en sí como de la colaboración sinérgica entre la comunidad y el Museo) no se agota en las características técnicas. Por eso, nada mejor que las palabras de Radek Sánchez, músico, sociólogo (por la Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba, Bolivia) e investigador del Centro Universitario Tilcara (FFyL-UBA) para adentrarnos en  la recuperación de este documental con elementos ficcionales.

-¿De qué se trata el film Los pueblos dormidos? ¿Por qué lo buscaste?

-A fines de 2010, empecé una investigación sobre la obra del músico humahuaqueño Justiniano Torres Aparicio, seguramente el músico jujeño más importante del siglo XX. Nacido en 1906, dirigió con José María Ruíz el Conjunto Nativo Humahuaca, el primer grupo jujeño en grabar discos con pretensiones comerciales en la Casa Odeón de Buenos Aires (lo que ocurrió en 1935). En los años siguientes, hasta el momento de su muerte en 1992, su producción musical, compositiva, interpretativa y también investigativa se intercalará con su actividad laboral principal, la medicina, y su fascinación por la arqueología y el gusto por compartir sus conocimientos en general. Entre los escasos datos que aparecían en los momentos preliminares de mi investigación, figuraba una información llamativa: que había participado en la filmación en 1946 o 1947 de una película documental llamada Los pueblos dormidos. Se mencionaba vagamente que había musicalizado partes de la película, estrenando para tal ocasión el carnavalito “La vi por vez primera”, canción interpretada en las décadas siguientes por decenas de músicos populares que van desde Jorge Cafrune a Juan Quintero. El dato, además, era corroborado por algunos ancianos a quienes entrevisté y que habían participado de las filmaciones como parte de un elenco improvisado de bailarines en una puesta en escena que pretendía representar la atmósfera del carnaval humahuaqueño. Entre esas personas destacaba Alicia Soria, viuda de Torres Aparicio, en ese momento de 90 años. Alicia tenía un recuerdo vívido de esas filmaciones en las que ella también había participado y me aportó datos interesantes sobre esa experiencia. Sin embargo, ni ella ni ninguno de los otros entrevistados llegó a ver jamás la película. La inexistencia de material hemerográfico local parecía corroborar la afirmación de todos ellos de que la película jamás se estrenó en la provincia de Jujuy, lo que dejaba ver que tal producción no tenía al público jujeño como el público al que querían llegar, todo lo contrario: el público era el de la metrópoli, a ellos querían acercarles una experiencia de otredad cultural, de este otro interno.

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La película fue dirigida por Leo Fleider, que se haría más conocido por películas posteriores, como las que protagonizará Sandro a fines de la década del 60 y principios de los 70. Los pueblos dormidos es su primera película y probablemente la primera producción de tipo profesional realizada en la provincia de Jujuy. Es muy posible que la decisión de filmar un documental de este tipo en la provincia de Jujuy tenga mucho que ver con los hechos ocurridos pocos meses antes, vinculados a lo que se conocerá como el “Malón de la Paz”, cuando alrededor de 200 indígenas de la puna jujeña y del valle de San Andrés deciden realizar una marcha a Buenos Aires, para reclamar al presidente Juan Domingo Perón la devolución de sus  tierras comunales. Este hecho reivindicativo fue vivido por los habitantes de las ciudades por donde pasaban los “maloneros” como una situación bañada de exotismo y de otredad cultural azuzada por la amplia cobertura que realizaron los medios radiales y escritos de la época, visibilizando como nunca antes la problemática indígena en el noroeste argentino. Es más que probable que esta marcha haya sido el disparador para que los productores de CINEPA emprendieran el desafío de filmar in situ aquello que los “maloneros” corporizaban y que había mostrado que despertaba interés por parte del gran público. Todas estas características hacían que fuera indispensable tratar de localizar la película.

-¿Cómo fue la experiencia de su primera proyección en Jujuy el año pasado? ¿Encontrás otras repercusiones del acceso a este registro audiovisual?

-A partir de la recuperación de Los pueblos dormidos, junto a Carolina Cappa preparamos el programa “Jujuy en el Cine”, que incorporaba no sólo este film sino otros también pertenecientes al acervo del Museo y vinculados a la provincia de Jujuy. Es el caso de En las tierras del silencio, documental realizado por el Instituto Cinefotográfico de la Universidad Nacional de Tucumán. Reviste importancia al ser uno de los primeros trabajos realizados por Héctor Peirano, artífice de dicho Instituto, el mismo que años después producirá el primer largometraje de ficción tucumano (Mansedumbre de Pedro R. Bravo, en 1957) y varias películas que el documentalista Jorge Prelorán realizará entre 1963 y 1967. En ambas películas se puede acceder a un caudal documental de primer orden sobre la puna y quebrada jujeñas. En ambos casos son omnipresentes diversas metáforas para explicar las sociedades quebradeñas y puneñas, propias del momento en que fueron realizadas, abundando en una narrativa que piensa a estos espacios humanos como silenciosos, mansos, dormidos, callados, ahistóricos, aún cuando sus propios registros muestran exactamente lo contrario.

“Jujuy en el Cine” fue presentado por primera vez en el marco del Congreso “Filo 120 Años”, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en noviembre de 2016. La segunda presentación se realizó en mayo de este año en el CAPEC de Tilcara, y tuvo un alto valor histórico y simbólico puesto que nunca fueron estrenadas en el lugar donde fueron hechas. Como bien comentó en su momento Carolina Cappa, con esta presentación -organizada por el Centro Universitario Tilcara (FFyL-UBA)- estas películas finalmente se encontraban con su público. Al mismo tiempo que interesaron a todos aquellos investigadores, docentes y alumnos que abordan diversos aspectos sobre la provincia de Jujuy.

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Destaco, además, dos momentos preciosos. El primero tiene que ver con la proyección de la película Los pueblos dormidos para Alicia Soria, esposa de Justiniano Torres Aparicio. Película en la que ella había participado 70 años antes y que nunca había visto hasta ese momento. Vio la película en su departamento de San Salvador de Jujuy y su rostro manifestaba una alegría inmensa. A los pocos meses falleció.  El otro momento que posibilitó esta película vino de la mano de la hija del guionista de la película, Paco Madrid. Nuria Madrid, profesora de matemáticas jubilada, se acercó al Museo del Cine preguntando, por una coincidencia notable, por la película cuyo guión le pertenecía a su padre y Carolina Cappa se encargó de que la viera. Ambas situaciones me muestran el extraordinario puente de comunicación de historias y sentidos profundos que el cine hace posible.

A través de las palabras de Radek y de las imágenes y sonidos de Los pueblos dormidos se nos evidencia cuán polémica resulta siempre una mirada, una perspectiva. Ya Carolina Cappa nos subraya la belleza plástica de la obra. Esta belleza es debida no sólo a las imágenes de los habitantes -que evocan un tópico clásico, el idilio bucólico-, a ciertos cuadros inspirados, o a la belleza misma del paisaje que tal vez despertó el interés turístico de dar a conocer el Noroeste argentino, sino también por su soporte mismo, el nitrato. Carolina está a cargo de un proyecto de investigación sobre este material, Nitrato Argentino, que se abre hacia la historia de la técnica relacionada con un estado de cosas en el período de su uso o vigencia. Por otra parte, al recordar esa canción de León Gieco que dice “La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento”, tenemos ocasión aquí de pensar que este trabajo de restauración ofrece un ejemplo de participación de una ciudadanía activa que contrasta abiertamente con toda esa paleta de adjetivos ligados a la subordinación (encontrados en los títulos y las voces en off de los registros audiovisuales sobre Jujuy ya mencionados). Donde cierto imaginario había colocado la sumisión es desde donde comienza un proceso de recuperación y revisión crítica. Desde ese mismo Noroeste, y más allá, inician la pesquisa por recobrar y hacer accesible a todos un material mucho más rico y polifónico que la intención de sus mismos realizadores. Y es por eso que los habitantes de Jujuy, sin serlo en un comienzo, se transformaron en EL público -atento, lúcido, despierto- de Los pueblos dormidos.

Ficha técnica

LOS PUEBLOS DORMIDOS
Argentina, 1947
Dirección: Leo Fleider
Guión: Francisco Madrid
Producción: CINEPA
Música: Justiniano Torres Aparicio
35 mm, nitrato, blanco y negro, sonoro, 22 min.
Serie Cinepa, Fondo Museo del Cine

jotafrisco
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