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Otros suelos

Entrevista a Gabriel Muro, director de Un suelo lejano (2016), largometraje proyectado en el Ciclo Preestrenos del Museo del Cine, en el auditorio del Colegio de Abogados. Cineasta, artista plástico y sociólogo (UBA), hizo también cortos como ¿Quién planifica a quién? (2013).

¿De qué trata Un suelo lejano?

Es una película filmada íntegramente en Paraguay. Siendo argentino me largué a hacer una película completamente en Paraguay que cuenta la historia de la fundación de Nueva Germania. Una colonia fundada en el siglo XIX por la hermana de Federico Nietzsche y su esposo también alemán, Dr. Bernhard Förster. Es un poco ir a la búsqueda de los rastros de esa historia tan curiosa y extraña que quedó un poco sepultada en el tiempo. Entonces es un rescate de esa historia, de indagar en cierto olvido. Al mismo tiempo es una especie de panorámica sobre el presente del Paraguay. No es sólo una reconstrucción histórica sino que a la vez quiere ser una mirada sobre el presente de Paraguay.

¿Qué decisiones tomaste con respecto al sonido?

Hay una musicalidad de la película, casi toda trabajada desde el sonido ambiente, el sonido directo. Por otra parte está organizado en torno a la voz del protagonista, José Manuel Silvero Arévalos, profesor itinerante de Filosofía, nacido en Paraguay, que hace de sí mismo. Es su voz la que lee las cartas entre Elizabeth Nietzsche y su hermano o de Elizabeth a su madre. Entonces hay también un juego de cartas cuya voz en off es la de Silvero Arévalos y ese audio de la película es en realidad un archivo, son documentos relacionados con la fundación. De esa forma la banda sonora recupera documentos históricos con un fuerte contenido dramático, las relaciones sentimentales entre parientes. Son como figuras espectrales que acechan y, con sus relaciones conflictivas, sobrevuelan de algún modo el presente del Paraguay.

¿Qué cosas decidís no hacer al dirigir?

No sé qué cosa no haría. Me parece que todo depende de la película. Lo que no quise hacer en este caso es intervenir constantemente como un YO, ya de por sí demasiado ajeno, un extranjero que va a Paraguay y le permiten hacer una película ahí. No quise meterme de una manera molesta, burda o desmesurada, tratando de poner foco en mí, en mi biografía por ejemplo. No sé si es una regla. Pero traté de no participar de un modo que cierre el sentido de lo que se ve. En la película casi no hay música extradiegética. Pero tampoco es algo que descarto por completo. La música de Wagner es por ejemplo la excepción, es la única música que no proviene de las propias escenas. Funciona como una obertura a la película, ya que Wagner fue el principal inspirador de Nueva Germania. La música folklórica paraguaya va a contrastar, a lo largo del film, con la solemnidad extática de Wagner. Pero me gusta más jugar con los sonidos de las situaciones que aparecen, que me ofrece la situación. En la película está la música que hace el profesor, una canción suya. Lo que se canta o escucha en los diferentes pueblos que recorre, donde se juntan a cantar. El sonido de las radios que escuchan en la vereda. La fiesta popular. Hay toda una musicalidad que sale de las escenas.

Filmás varias veces los pies

Sí, es una imagen que permite vincular el contacto con el suelo, el arraigo y el desarraigo. Están planteadas las dos cosas, pero creo que lo que prima en esta película es el arraigo como imposibilidad. Una imposibilidad que puede ser vista desde otras perspectivas pero que tomo más como imposibilidad política, en sentido comunitario. Hay un desarraigo forzado de los paraguayos con respecto a su propia tierra, su cultura y modo de vida. Es una situación concreta, histórica, de no poder soñar con una vida buena en su propio país. Y por supuesto la historia de aquellos alemanes que buscaron arraigarse en una tierra totalmente ajena y lejana, de un modo absurdo, con un proyecto de vida vegetariano y antisemita. La figura de los pies busca entonces remarcar esta relación con el suelo, esta acción de pisar, suelo también quiere decir fundamento. La película presenta estas cuestiones como preguntas, preguntas que también se planteaba Nietzsche y que encontramos de un modo trágico en la comunicación epistolar con su hermana. Preguntas como ¿Qué es ser alemán?, ¿qué es ser europeo?, o la metafísica ¿qué es Ser?, son frecuentes en Nietzsche. Y hay una apuesta en su caso por el nomadismo, el desarraigo como destino, también sufrido. Pero que contrasta con el camino elegido por la hermana. Hay toda una dicotomía sobre los sentidos mismos del desarraigo porque buscan distintos modos de vida. Elizabeth y su marido tenían un programa, el proyecto de comunidad ideal que implicaba un trabajo con la tierra para el cual ellos mismos como colonos no estaban preparados y que incluía a los habitantes originarios sólo bajo la subordinación.

 

Un suelo lejano propone una experiencia muy activa al espectador; el asombro, la zozobra durante esa búsqueda de lo que ya no está pero queda como mito fundacional, el desconcierto ante imágenes que abren el espectro de sentidos posibles y a los que no busca decodificar la música extradiegética ni una voz en off “explicativa”. Por otra parte, al mediar el profesor de filosofía nacido en Paraguay, en el proyecto de búsqueda y con los habitantes que se encuentran en el recorrido, se logra la oportunidad de escuchar el idioma guaraní como se usa coloquialmente. Esos silencios, el del tono argentino del director y los que practica también el profesor José Manuel Silvero, entre otros, ofrecen la oportunidad de esperar y escuchar lo que dicen y callan los habitantes de Nueva Germania y alrededores. Suenan tanto el castellano y el guaraní como el alemán de los pocos descendientes de aquellos colonos. A esto se suman los abordajes atípicos que ofrece para pensar en sus exposiciones el profesor de Filosofía. Tal apertura hermenéutica da ocasión al humor, a pesar de las historias trágicas que se investigan, tanto de unos alemanes medio locos como la del pueblo paraguayo. Unos en busca de perfección, una vida perfecta; otros en busca de poder subsistir materialmente y proyectar una vida posible en común. Sin embargo se han cruzado y encontrado y olvidado y resignificado (la fiesta que conmemora la fundación de Nueva Germania bien puede remitir a las palabras que Marx atribuye a Hegel, eso de que la historia se repite, primero como tragedia y después como farsa). La diversidad y riqueza del pueblo paraguayo parecen haber encontrado un modo –tal vez ingenuo, pero eficaz- para hacer de las ruinas de un “proyecto utópico violento” (en palabras de Muro) una apropiación de su pasado. Preguntas como ¿Qué es ser alemán?, ¿qué es ser europeo? se nos espejan: ¿Qué es ser paraguayo?, ¿qué es ser argentino?, ¿qué es ser latinoamericano? Sin pretensión de dar una última palabra sobre estas cuestiones, Un suelo lejano parece más la oportunidad, una bella oportunidad, de escuchar y ver los imposibles verosímiles que nos acechan y los posibles aún no realizados, ni en suelos lejanos, ni en nosotros mismos.

 

NOTA: Pamela Gimena Vázquez

pamela
pamgime@yahoo.com.ar