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“Prisioneros de la tierra” y “El último malón”

El Museo del Cine exhibió ambas películas en el 33° Festival de Cine de Mar del Plata a sala llena.

 

El Museo del Cine sigue con su participación en el 33 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con la exitosa presentación de PRISIONEROS DE LA TIERRA, el clásico del cine argentino de 1939 realizado por Mario Sóffici con el protagónico de Angel Magaña y Francisco Petrone, en su versión restaurada y completa gracias al apoyo de The Film Foundation de Martín Scorsese y al laboratorio L´Immagine Ritrovata de Bologna, y EL ULTIMO MALON, el film de Alcides Greca, a 100 años de su estreno con acompañamiento musical en vivo de la artista Maia Koening, que el Museo del Cine porteño presentó en sus versiones restauradas a sala llena en el encuentro marplatense.

“La verdad que es una maravilla poder presentar Prisioneros de la tierra”, comenzó la presentación la directora artística del Festival de Mar del Plata Cecilia Barrionuevo, para agregar: “Porque es una película que es imposible hasta este momento haberla visto en buenas condiciones. La película fue estrenada en un festival que es el sueño de los cinéfilos, de quienes aman la historia del cine y los que aman las películas en formato original, y restauradas. Es el festival del Cinema Ritrovato que se realiza en Bologna y todos los años se presentan películas que diferentes instituciones y filmotecas han ido restaurando y son presentadas allí durante un ciclo continuo durante varios días y ahí se estrenó esta película que vamos a ver hoy y que ha sido realizada esta restauración gracias al trabajo enorme, inmenso, que han hecho desde el Museo del Cine que está aquí representando su directora Paula Félix Didier para quien pido un fuerte aplauso”, señaló Barrionuevo.

Paula Félix-Didier junto a Andrés Levinson realizó la presentación del film. En los aspectos salientes de su alocución, Félix-Didier consideró que “Está buenísimo que la primera vez que damos la versión restaurada de Prisioneros de la tierra sea con una sala casi llena”, para señalar que en el encuentro entre ambas en Bologna se concretó la idea de realizar esta función en Mar del Plata. “Esta película es probablemente una de las más importante de la historia del cine argentino por muchas razones”, destacando luego que tal como sucede con el cine argentino anterior a 1980: “Hay mucho cine argentino que es muy difícil de ver en copias buenas. Y esto es parte del trabajo que venimos haciendo en el Museo, con todo el equipo de la cineteca del Museo, desde hace en mi caso diez años. Esto que ustedes van a ver nos llevó cuatro años”.

 

Leandro Listorti, Andrés Levinson, Cecilia Barrionuevo y Paula Délix-Didier

Leandro Listorti, Andrés Levinson, Cecilia Barrionuevo y Paula Délix-Didier

 

Características de una restauración

En su explicación sobre el delicado proceso de obtención de la impecable copia que pudo disfrutar el público, Paula Félix-Didier señaló: “De Prisioneros de la tierra quedaban en la Argentina sólo dos o tres copias en 16mm, el formato que se utilizaba mucho para pasar por televisión, y eso obviamente no sólo reduce la resolución sino también es mucho más factible de deteriorarse, rayarse, etc. Buscamos durante mucho tiempo copias 35mm de esta película, que sería el ideal para poder restaurarla, y hace 4 años iniciamos conversaciones con la World Film Foundation en la fundación de Martin Scorsese que financia desde hace mucho tiempo preservaciones y restauraciones en todo el mundo”, indicó. “Como ya habían hecho una película brasileña, varias mexicanas y no había ninguna argentina, Cecilia Ceccarelli que no sólo trabaja en el laboratorio de Bologna sino también es una de las personas que selecciona proyectos me preguntó qué película podíamos presentarle a la fundación y enseguida pensé en Prisioneros de la tierra pero teníamos que conseguir una copia 35mm. Sabíamos, gracias a Andrés Levinson y a Pablo De Vita que había una copia 35mm en el Archivo Nacional Checo, en Praga, y a partir de abrir redes y preguntar descubrimos que había un nitrato 35mm muy bueno en la Cinemateca Francesa. Cuando le dijimos a la Fundación que había copias 35mm se empezaron a entusiasmar y las dos copias viajaron a Bologna que es donde está uno de los mejores laboratorios de restauración del mundo, y nosotros enviamos nuestras copias 16mm e hicieron la restauración a partir de todo eso y quedó una copia muy linda. Viajé al festival de Bologna diez días antes y supervisé la restauración e hicimos unos arreglos de sonido. La estrenamos en Bologna y ahora en Mar del Plata”, señaló la directora del Museo del Cine, Paula Félix-Didier.

A su turno Andrés Levinson agregó que “una de las virtudes que facilitó la restauración y que hace que se vea muy bien es que la copia hallada en Francia proviene directamente del negativo. Esto significa que era la primera copia de un material que no había tenido ningún tipo de manipulación y además siendo una copia que prácticamente no había sido utilizada. Tuvimos mucha suerte, eso no es habitual que suceda. Una vez reunidos los elementos, en un tiempo relativamente corto se pudo hacer la tarea”, señaló agregando que Mario Sóffici: “Fue, quizás, el primer director que comenzó a pensar en un mundo del cine sin estudios y que tenía sentido filmar en los espacios reales donde ocurría la historia. Por eso viajó a Misiones para registrar el trabajo de los mensúes, de los trabajadores, en los yerbatales y sus condiciones reales de trabajo. Luego llevó a todo un equipo de filmación para buscar algo que no era tan habitual en ese momento que es el realismo. El resultado es un film con una potencia de imágenes muy notable y muy único para su época”.

agurtzane urrutia
agur.urrutia@gmail.com