INSTITUCIONAL
REDES SOCIALES

Reconstruyendo la memoria del Rock en la dictadura

Por Julián Gorodischer
Fotografía: Mariana Sapriza

 Fragmentos de la charla “Yendo a mil: el rock argentino en 1978”.

 

Momentos destacados del intercambio que se produjo entre los músicos Litto Nebbia y Marcelo Moura, Germán Monti (coordinador del Laboratorio de soporte magnético del Museo del Cine, quien hizo el hallazgo de las cintas) y los periodistas Claudio Kleiman y Bruno Larocca, coordinados por el editor Pablo Plotkin, a instancias de la revista Rolling Stone y el Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires.

Germán Monti: ¿Por qué estamos aquí? En diciembre de 2016, aparecieron, en el Museo -dentro de una donación que incluía material audiovisual de la década del ’90- dos tapes U-Matic acompañados de una ficha técnica bastante llamativa, con el logo de A78 TV, organismo creado para la transmisión internacional del Mundial ’78. Eran de la marca Memorex; raros, más antiguos que el resto del material recibido por el Museo del Cine. Allí decía, escrito a mano: Sesiones de playback de Serú Girán, Nito Mestre y Raúl Porchetto. Decía también: “La cinta tiene disparos”, por esas manchitas que suelen aparecer en las grabaciones viejas. Estuvimos un tiempo con esos casettes en mano, hasta que conseguimos la tecnología que nos permitió reproducirlos; entonces, pusimos “Play”, y aparecieron estas escenas, que acabamos de mostrar en el Bafici, con el sonido un poquito mejorado. Se ve una situación interesante: especie de proto-videoclip, con una relación entre los músicos haciendo playback y los técnicos buscando fondos acordes a las canciones; la técnica es el Chroma key, de sustitución de una imagen por otra, característica de los años ‘80. Este material es –creo- una pequeña fisura: se pudo hacer una experiencia artístico-televisivo-videográfica en plena dictadura, a pocos meses de terminado el Mundial de Fútbol de 1978.

Pablo Plotkin: A partir de la proyección de estos tapes encontrados, que se hizo en el marco de Bafici, convocamos a dos músicos que tienen muchísimo para contar sobre aquel momento histórico, y sobre la relación bastante particular que el Rock argentino estableció, en aquellos años, con la dictadura, con los vaivenes que todos conocemos. Para Litto Nebbia, fue un momento clave de la vida.

Litto Nebbia: Frente a este hallazgo, quiero decir que hay que salir a buscar otras cosas. Antes del ‘78, el Rock argentino no aparecía en televisión. En el ‘73, por ahí, hubo un ciclo los domingos a la mañana en Canal 11. Duraba media hora y era en vivo, y a veces, algunos músicos iban a tocar ahí. En ese tiempo, hacía un año que yo estaba prohibido, y no sabía bien por qué. Iba a un programa de tevé y me decían: No podés salir porque de arriba dijeron esto o lo otro. Cuatro días después, quería ir a otro programa, en otro canal, y por las dudas, porque ‘algo habrá hecho’, me quedaba sin tocar. Hasta que me tuve que ir del país.

Pablo Plotkin: Marcelo (Moura), en ese tiempo, todavía era adolescente, pero vivió la historia muy de cerca. Estas grabaciones, de Serú Girán, muestran una estética muy apegada al Rock progresivo, y la llegada de Virus rompió con esa estética tan ligada a los ’70. ¿Cómo recordás, Marcelo, el Rock de la época, con vos a punto de tener tu banda propia?

Marcelo Moura: Recuerdo que Sui Generis estaba buenísimo, pero cada vez que escuchaba “Rasguña las piedras” me daban ganas de pegarme un tiro en las bolas. Eso se lo llegué a decir a Charly (García). Lo consideraba bueno pero me llevaba a un lugar muy triste. Tengo un hermano desaparecido frente a mí, lo que implicó un dolor muy grande. Preferí esquivar a todo lo que me llevara a un lugar de tristeza. En vez ir a tirarle una piedra a Videla, yo escribía: “A la vida hay que hacerle el amor”. Quienes nos acusaron de frívolos quizás no habían vivido una décima parte del dolor que yo viví, pero consideramos que éramos más constructivos no siendo vengativos, diciendo: Hay un lado B, cambiemos esta energía espantosa. Cuando se lo dije, Charly me abrazó: “Por fin alguien me dice la verdad. Solemos estar con gente incondicional que dice a todo que sí, y esta vez no”. La consigna de Virus no era banal, pero no sumaba meternos en el mismo rollo de violencia y odio, sino todo lo contrario. Fue necesario que pasara un tiempo para que se nos entendiera.

Pablo Plotkin: A tu hermano Jorge lo secuestran en el verano del 77, delante de toda la familia…

Marcelo Moura: Uno no puede especular con eso, ni negociar con el dolor. Vino un grupo de tareas con 300 personas; estuvimos ocho horas cautivos esperando que mi hermano llegase. Yo le había pedido al jefe del operativo: “Dejame darle un beso a mi hermano cuando llegue”. Cuando llega me dijo: “Andá a besar a tu hermano”, y le puso el fusil en la cabeza. “Ahí tenés el beso, mi amor”, me dijo.

Pablo Plotkin: Vos estabas al tanto de la militancia de tu hermano en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), y no comulgabas con esa metodología.

Marcelo Moura: Ellos estaban mirando lo que había pasado en Cuba, donde doce tipos pudieron hacer una revolución. Pero una vez eso pasa, dos no. Me parecía utópico, no comulgué con la violencia. Yo preferí hacer una canción que dijera: “Cambiemos las cosas”.

Pablo Plotkin: Litto, ¿qué descubriste al exiliarte, durante tu estadía en México?

Litto Nebbia: Que México es un país solidario, que muchísima gente, que se tuvo ir de su lugar en cualquier lugar del Hemisferio, había caído ahí. No conocían a nadie de la Argentina. No se sabía quiénes eran Astor Piazzolla ni Aníbal Troilo. Me quedé tres años y medio, me han ayudado mucho, y pude seguir tocando, grabando, componiendo. Pude publicar un montón de discos, me hizo muy bien estar ahí. Tomé mi estancia como una formación reactiva; la gente me ayudaba, no me preguntaban nada, por ende no me quedé estancado. Y me volví un poco antes de la Guerra de las Malvinas.

Pablo Plotkin: Claudio, vos en esa época ya ejercías el periodismo y fuiste parte de la aventura del Expreso Imaginario.

Claudio Kleiman: Expreso Imaginario dejó una huella muy profunda, y hasta hoy se estudia en las facultades. Fue el único medio alternativo de la época, y duró justo lo que duró la dictadura. Es casi irónico que haya coincidido con ese período, pero cumplió una función muy importante: era una especie de balsa, para los que lo hacíamos y para los lectores. Nos permitió inventarnos una realidad aparte, un micro-mundo hecho de amigos y gente que queríamos, que hacía epicentro en la redacción. Nos habían conseguido una vieja casona sobre la avenida Cabildo, en la que a veces nos quedábamos a dormir; algunos llegaron a vivir en un cuartito que había arriba. Era una actividad de 24 horas. Y era una época pre Internet, sin redes sociales; el Rock, en los medios, no existía. No había suplementos como el Sí o el No; no había nada. El Rock no aparecía en los diarios. Había que buscar la información bajo tierra. La vida transcurría en espacios cerrados porque la calle era un territorio adverso. Te llevaban en cana por portación de pelo largo y por ser joven. En las reuniones, estábamos con la paranoia de que algún vecino llamara a la cana. Los civiles tenían una participación muy activa; muchos tipos colaboraban denunciando o lavándose las manos porque algo habríamos hecho. La gente empezó a sentir un aroma de libertad en las páginas del Expreso. El correo de lectores se fue transformando en un espacio de vitalidad: era la vía para que la gente, incluso del Interior, se comunicara entre sí. Empezaban a descubrir que había muchos tipos que se sentían igual. Les decíamos: Podés transformarte en un corresponsal en tu ciudad; les mandábamos una credencial que servía para entrar gratis a los recitales; eso era un súper premio. Nuestro corresponsal en Rosario fue Fito Páez; en Córdoba, Patricia Perea, inmortalizada por Charly como Peperina. Caminamos por una cuerda muy delgada, encontrando un lenguaje para sugerir, decir las cosas de manera indirecta. Había tres temas de los que no se podía hablar: “Sexo & drogas”, “Religión” y “Política”. Abrimos ventanas a tipos a los que su imaginación los llevaba lateralmente a hablar de esos temas.

Marcelo Moura: En aquel tiempo, escuchábamos desde música clásica a Ney Matogrosso. Teníamos muchas influencias. Nunca nos han podido endilgar un parecido con alguien.

Litto Nebbia: Siempre le he dado bolilla al estilo en la música. Cada vez se fue haciendo más difícil que apareciera gente con personalidad. La música tiene diferentes estilos y formas. Pero el Rock tiene tendencia a presentar al cantante como un “malo”. Hay pocos que cantan con la voz con la que hablan por teléfono. Sui Generis presentaba vocecitas de pajarito; todo podía convivir, y así es como debe ser, sin la hipocresía que caracteriza al “ambiente de la música”.

Marcelo Moura: Lamentablemente, cuando debutamos con Virus -en aquél tiempo- recibimos muchas críticas del público, de la prensa –notas descabelladas-, y también de los músicos. En voz baja, pero para que escucháramos, pasaban y decían: Qué putos, no pueden afinar. Rescato, hoy, no guardar ningún rencor y haber mirado siempre para adelante. Primaba el profundo amor por lo que hacíamos; no nos entraba una piña. Para mí el músico de bailanta es verdadero, me encanta que disfruten de su música. ¿Por qué yo sería verdadero y ellos no? Pero los músicos suelen ser muy elitistas, y creen que hay músicos verdaderos y otros que no.

Claudio Kleiman: Quería decir algo sobre el famoso Festival de la solidaridad latinoamericana (Estadio Obras, 1982) -elemento paradigmático de la relación entre Rock y dictadura-. Hay un malentendido histórico. El país estaba en guerra (de Malvinas). La junta militar convocó a los principales managers de la época, que tenían a las principales bandas. Sabían que el Rock tenía arraigo en la juventud, y les dijeron: Bueno muchachos, estamos en guerra, ¿qué va a hacer el Rock para ayudar al país? Al margen de que después los militares se hayan afanado los camiones con las donaciones, los músicos pusieron algunas condiciones y quisieron que fuera una especie de empate. El énfasis era agradecer a las naciones de Latinoamérica, sin afán belicista. Al final, cantaron “Algo de paz”, de Raúl Porchetto. Admiro la valentía de Virus y Los Violadores que se negaron a participar, pero no existía margen concreto de otros músicos, desde León Gieco al propio Charly García, a decir que no lo harían. Era la propia junta la que lo había decidido. Es bueno puntualizarlo, lo estaban ordenando los tipos que hicieron un genocidio en la Argentina.

Marcelo Moura: Para nosotros, el análisis no duró ni dos minutos. Decidimos que no estaríamos en ese festival. Claudio hablaba de una situación “sin salida”, pero quiero quedarme con la idea de que los músicos que apoyaron eso creían que ese dinero donado ayudaría a los soldados, y lo creían con el corazón. Personalmente, creo que nunca nadie puede hacer algo contra lo que quiere hacer.

Claudio Kleiman: Creo, Marcelo, que lo creyeron con su mejor buena voluntad, pero Virus y Los Violadores todavía eran grupos chicos; en cambio, las bandas establecidas no tenían la posibilidad concreta de decir: Nosotros no vamos a hacer nada.

Marcelo Moura: No coincido con esa posibilidad: no creo que haya sido por el apriete. Prefiero quedarme con la idea de que lo hicieron porque creyeron que lo tenían que hacer.

Pablo Plotkin: Litto, ¿cómo ves el resurgimiento cíclico del debate sobre los años ’70? ¿Tu mirada sobre esos años ha ido cambiando?

Litto Nebbia: No se termina de cerrar la herida nunca. Para el que perdió familiares, no se va a cerrar nunca. Que vuelva la discusión sobre el número de víctimas es atroz. Le van cambiando el nombre: ahora se lo llama “la grieta”. Eso retrasa el crecimiento del país.

Alguien del público: A partir de un comentario de Litto, sobre el perfil de “malo” del cantante de Rock, ¿consideran que eso es parte del legado que impuso la dictadura, por la necesidad de estar a la defensiva, enfrentando?

Marcelo Moura: No creo que eso haya influido a la hora de componer nuestra música. Si yo especulara, no podría hacer música. Aspiro a dejar que me venga de algún lado la información. No hago la música para vender ni para conseguir un efecto extra-musical. No puedo pensar hasta qué punto el gobierno militar influyó en Virus. Sé que transformamos esa energía espantosa y la dimos vuelta en función de algo que sirviera a la sociedad. Dimos vuelta la página. Hace dos semanas la revista de la Universidad de La Sorbonne hizo un análisis sobre nuestras letras: tomaron a Virus como muestra de un mensaje contra-político, pero en la Argentina eso todavía no se vio tan claramente. No me importa: digo lo que siento, no lo que me conviene.

Damián Romano (coordinador de la Audioteca del Museo del Cine): Cuando Germán (Monti) encontró el material, tuvimos algunas charlas de pasillo: ¿cómo pudo producirse un material como éste, y en el lugar en que se produjo? Muchos de los artistas que aparecen en las cintas encontradas grababan y editaban, en ese tiempo, con el sello Music Hall. ¿Hasta qué punto la figura de Néstor Celasco –su alma páter- fue importante para impulsar la música que se producía en aquel momento?

Claudio Kleiman: Me vi tan sorprendido como cualquiera del público. Pero me resultaba muy familiar, conocía profundamente a los músicos. Sobre Celasco, no era un tipo particularmente artístico; no era un George Martin. Pero era el dueño de un sello argentino que le dio cabida a muchos artistas del período.

Bruno Larocca: Pudimos reconstruir, junto a la labor del Museo, que las cintas estarían destinadas al programa A la manera de Pipo Mancera, que se daba en Canal 11. El programa duró muy poco tiempo, y no llegaron a salir todas las cintas al aire. No fue un productor de una cierta compañía quien lo impulsó, sino la producción de un programa que financió estas grabaciones para su futura exhibición.

Germán Monti: Hoy estamos rescatando toda una tradición del Rock argentino a través del hallazgo de estos videos.

Pablo Plotkin: Que sigan apareciendo cintas que nos sorprendan, sobre todo en un país en que los archivos –en general- están bastante maltratados. Gracias a todos en nombre de la Rolling Stone y el Museo del Cine, hasta pronto, y buenas noches.

[av_gallery ids=’2077,2076,2075,2074,2073,2072,2071,2070,2069,2068′ style=’big_thumb’ preview_size=’portfolio’ crop_big_preview_thumbnail=’avia-gallery-big-crop-thumb’ thumb_size=’portfolio’ columns=’5′ imagelink=’lightbox’ lazyload=’avia_lazyload’]

agurtzane urrutia
agur.urrutia@gmail.com