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Volver a «La Patota»

Un día como hoy, hace 57 años, se estrenaba el film de Daniel Tinayre.

Texto: Julián Gorodischer/ Fotografías: Mariana Sapriza

Un ejemplar de La Nación informa sobre el contexto de la época: en la Calle Corrientes es un boom la obra Un guapo del 900, con Alfredo Alcón; en el Ambassador, triunfa la película Sirenas y tiburones, con colas de varias horas para ver a Cary Grant y a Tony Curtis. Falta solamente una semana –advierten Clarín, La Razón y La Prensa- para que empiece a funcionar TV Canal 13: se anuncian figuras, una superadora calidad de imagen. Desprovista de reseñas y/o entrevistas con sus intérpretes o con su director, la víspera del estreno de La Patota, dirigida por Daniel Tinayre, sólo acredita un único y replicado aviso de página completa, que se reduciría a un cuarto de página una vez ocurrido el debut.

En el aviso, la imagen está dividida: de un lado, medio rostro del personaje principal de la película (interpretado por Mirtha Legrand); del otro, las siluetas de los llamados “muchachos” bajo un farol. “Sensacional súper producción con la actuación de José Cibrián y Milagros de la Vega”. El nombre de Mirtha Legrand se destaca en volumen, encima del título mismo de la película. El motivo gráfico es el representado también en el afiche promocional que empapeló a Buenos Aires, en particular los alrededores del Cine Monumental –sede del estreno del 11/8-, uno de cuyos ejemplares es conservado y ha sido restaurado en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken.

En el afiche, se representa –amplificado y en colores: mitad en fucsia, la otra mitad en azul marino- el mismo motivo ilustrado de los avisos de periódico: víctima y victimarios, y la mirada del horror con un dejo rojizo en la protagonista, y su boca entreabierta como antes del grito. Lo escrito: solamente el título y los créditos; están igualados en tamaño y visibilidad los nombres de las figuras artísticas participantes y los representantes de los rubros técnicos. En actuación: José Cibrián, Milagros de la Vega (en tipografía destacada), Ignacio Quirós, Walter Vidarte, Luis Medina Castro, Floren Delbene, Silvia Nolasco. En rubros técnicos: Fotografía: A. Merayo, Escenografía: M. Vanarelli, Música: Lucio Milena, Actúa: Billy Caffaro, Libro: Eduardo Borrás, Distribución: Argentina Sono Film.  “El autor del afiche –explica Amalia De Grazia, conservadora y restauradora perteneciente al staff del Museo del Cine- es Rafael A. Faillace, quien usualmente firma como R.A.F. La pieza mide 110 por 74 centímetros; el Museo del Cine lo restauró en 1999; no tenía muchos problemas. Provino de una donación de C. Johnson, producida en 1974”.

También utilizado por la figura de La Patota –Mirtha Legrand- pero en otro de sus films, el Museo atesora una pieza de diseño textil de Eduardo Lerchundi, “una monoprenda –describe Angélica Crespo, conservadora y restauradora- utilizada como pijama en La señora de Pérez se divorcia (1945) con pantalón de jersey y algodón gris y fibra sintética verde, adornado con trencilla dorada, cinturón con tres tiras y hebillas, y un botón en cada manga”. Nota de Conservación: Atención con las hombreras, ¡son muy grandes!

Por otra parte, el Museo conserva una copia de proyección en 16 mm, en buen estado, posiblemente destinada a la emisión televisiva de la película. Al momento de su estreno, esta llamada “superproducción” de Argentina Sono Film estaba prohibida para menores de 14 e inconveniente para menores de 18. Recién comenzaba la primavera democrática del presidente Arturo Frondizi, y La Patota era discretamente reseñada por los principales diarios, sólo presente –las dos semanas anteriores y posteriores a su estreno- en las páginas de La Nación y Clarín a través de formatos de nota breve.

Describió cautamente Clarín: “Un grupo de muchachos, responsable de una verdadera tragedia social”.

Dijo con poquedad La Nación: “Libreto de Eduardo Borrás, a propósito de una barra suburbana que veja a la maestra de una escuela nocturna”.

Más entusiasta, el diario La Razón se atreve a que “tiene una calidad nada habitual; un tema interesante con precisa realización”.

También a favor, se manifestó La Prensa: “Un nivel que para nuestro cine no es común. Mirtha Legrand transmite seguridad y convicción a su personaje. Maneja con un criterio más adulto su voz y sus gestos, dos rubros que amonestaron siempre su labor” (en un artículo sin firma).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Cine teatro Monumental –donde se produjo el estreno- había sido inaugurado en 1931 por iniciativa de los empresarios Coll y Di Fiore, y en poco tiempo se ganó el mote de la «Catedral del Cine Argentino», gracias a la importancia que le dio esta sala a la producción nacional. Durante la Segunda Guerra Mundial -ante la imposibilidad de importar películas extranjeras-, el Monumental se abrió al Radioteatro y al Teatro, y así lo frecuentaron las compañías de Florencio Parravicini, Olinda Bozán y Enrique Santos Discépolo, entre otros. En su apogeo, tenía disponibles 1800 localidades, y recién necesitó ser modernizado por primera vez en1972.

El complejo actual de once salas que funciona repartido entre su edificio histórico -y el del antiguo Cine Electric- es gestionado por la cadena Multiplex, y en casi nada remite al pasado glorioso, a excepción de una pequeña placa en el margen izquierdo del lobby. La placa supo ser dorada, y mantiene vigente el tributo a la sala original, a través de esta pequeña ofrenda dada por la revista Radiolandia 2000 en sus –simultáneos- años de mayor incidencia local.

“Nuestro homenaje al Cine Monumental –alcanza a leerse al costado de los baños, más allá del vistoso Candy Bar que domina el centro del salón-, la sala donde más películas argentinas se han estrenado”.

 

julian
jgorodischer@yahoo.com.ar